
Ante 15.000 peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro durante el rezo del Ángelus, este domingo el pontífice expresó su profunda preocupación por la «violencia y la devastación» vinculadas a los ataques contra Irán y la región circundante, refiriéndose a un «clima generalizado de odio y miedo».
En su discurso, el Papa dijo que temía que los disturbios actuales pudieran extenderse a los países vecinos, particularmente al «querido Líbano», con el riesgo de generar una mayor inestabilidad. El Papa instó a los peregrinos a rezar para que «cese el estruendo de las bombas, se callen las armas y se abra un espacio de diálogo para que pueda escucharse la voz del pueblo».
Las tensiones en Oriente Medio se han intensificado desde que Estados Unidos e Israel lanzaron un importante ataque contra Irán el 28 de febrero, en el que murieron más de 1.200 personas, entre ellas el líder supremo iraní, Ali Jamenei, más de 150 escolares y varios altos funcionarios militares.
Irán respondió con fuertes ataques contra bases estadounidenses, instalaciones diplomáticas y personal militar en la región, así como contra varias ciudades israelíes. Los ataques continúan y se intensifican. El conflicto también genera preocupación por el abastecimiento energético mundial, ya que el tráfico marítimo ha disminuido drásticamente en el estrecho de Ormuz, una vía fluvial estratégica por la que pasan diariamente aproximadamente 20 millones de barriles de petróleo.